Edificio Corporativo de Prolam: La Madera como eje central

Mario Lübbert, fundador de Prolam, como mandante y Juan Ignacio Baixas, como arquitecto del proyecto, son responsables del edificio corporativo de esta empresa que muestra la madera en todo su potencial.
El edificio corporativo de la agencia de publicidad Prolam, ubicado en Ciudad Empresarial, constituye un ejemplo de diseño, arquitectura vanguardista y utilización de la madera como material de construcción y como eje decorativo.
Mario Lübbert, uno de los socios dueños del edificio y el fundador de Prolam, cuenta que la estructura fue concebida de esa manera por, entre otras razones, su apego a la madera la cual considera como un material noble y que ofrece calidez.
Otra razón, dice, es que en el caso del edificio de Prolam “la madera cumple un rol maravilloso en el sentido de que el cielo –todo hecho de madera- hace que al entrar por la puerta principal da la sensación de que adentro no hay nadie y eso que trabajan más de 100 personas”.
Para Lübbert el cemento crudo y la madera son dos materiales que se muestran tal como son y que hacen acogedor el lugar de trabajo.
Concebido como un espacio de divisiones abiertas, donde los más de 100 empleados trabajan separados por niveles escalonados pero sin muros divisorios, el edificio de Prolam utilizó madera de mañío en gran parte de su estructura interna, según explica Juan Ignacio Baixas, director de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica y uno de los arquitectos de la obra.
¿Qué motivó el uso de la madera para este edificio?
Una condición que nos pusimos como arquitectos fue la de usar materiales sin revestimientos. En el caso del edificio de Prolam se cumplió en toda la construcción menos en la estructura metálica que tiene que ir pintada por motivos de protección y seguridad.
Escogimos la madera, en primer lugar, porque le da cierta habitabilidad a los recintos. La madera tiene una característica de mueble, algo a lo que uno se puede arrimar, ya sea por sus condiciones de temperatura o por su textura al tacto.
Además, la madera ofrece una característica luminosa que le da a los recintos una cierta calidez. De hecho, en la nave principal del edificio de Prolam los cielos son de madera y las lámparas de la oficina apuntan hacia el techo, lo que le da al lugar una luz cálida que no se difumina ni que tampoco molesta a las 120 personas que, en su mayoría, trabajan mirando una pantalla de computador.
¿Qué madera se utilizó?
En este caso usamos el mañío porque tiene un color más bien claro que permite una mejor reflexión de la luz y porque también facilitaba el diseño y la implementación de un cielo acústico que absorbiera la mayor cantidad de sonido. Así, las tablas y listones de mañío se colocaron de tal forma que permitieran la absorción del sonido.

¿Qué otras ventajas vieron en la madera?
La madera, además de su textura y calidez, permite la factibilidad de las superficies curvas y es un material resistente al uso. Sin ser un fundamentalista de la madera, sí la considero un muy buen material que hay que usarlo donde se debe y donde se puede.
Las construcciones en madera, por ejemplo, permiten condiciones de aislamiento y ventilación muy adecuadas versus otras construcciones –como estructuras metálicas revestidas en material aislante–, y un buen ejemplo de esto lo constituye el sur de Chile o el norte de América y Europa, donde un altísimo porcentaje de las construcciones habitacionales de los lugares más fríos están fabricadas en madera.
Además, como elemento interior, la madera tiene la característica de mueble que es agradable al tacto y la vista y es un material más amable y cálido.
Y dadas éstas y otras características de la madera ¿por qué no se construye tanto en este material?
Es una pregunta bien compleja y pasa porque, en Chile, la madera es un poco temida por los arquitectos y los clientes. Primero, por el tema de los incendios. Hay una percepción que ante un incendio la madera se quema y desaparece, cosa que no es tan cierta. Quienes construyen en madera argumentan que una estructura de madera es más resistente al fuego que una metálica. Pero, claro, todo depende de la estructura y de si hablamos de vigas de madera o tablas de madera.
Además, si bien patrimonialmente en Chile existen muchas construcciones y estructuras de madera de muy buena calidad como casas y edificios en la zona sur de Chile –viviendas de 100 años que se encuentran en perfectas condiciones–, con el tiempo en Chile se perdió la habilidad para construir en madera.
Eran los colonos e inmigrantes europeos, sobre todo, quienes tenían los mejores conocimientos para la construcción en madera, lo que se perdió con el correr de los años y el avance de la tecnología.
Si comparamos dos casas iguales, una construida en madera y la otra en albañilería ¿cuál diríamos que es mejor ?
Una casa de madera tendría mucho mejores condiciones térmicas y el mejor ejemplo lo constituye el sur de nuestro país. Además, estructuralmente hablando, la madera también es un material versátil que al ser liviano no requiere tanta resistencia y, por ende, es un material antisísmico.




