Columna Madera y Tecnologia: Ciclos de CO2 en la madera – Nicolas Perez

Imagen planta de cogeneracion de calor y electricidad por biomasa en Vaxjo
Recientemente se ha experimentado a nivel mundial un renovado interés en el uso de la madera como material de construcción. Este interés es consecuencia del estado de urgencia en la búsqueda de formas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso particular de la madera, dado que el árbol al crecer absorbe dióxido de carbono (CO2), se argumenta que la madera tiene una huella de carbono negativo. El carbón fijo en la madera y su equivalente CO2 compensan el CO2 emitido durante las faenas de producción de la madera desde que el árbol es plantado hasta que es talado y aserrado. Sin embargo la vida útil de la madera no termina en el aserradero, muy por el contrario se podría argumentar que es justo ahí donde empieza, y que cuando las etapas de utilización y finalmente disposición de la madera en rellenos sanitarios o combustión al final de su vida útil son incluidos en el cálculo de la huella de carbono, los resultados pueden variar radicalmente.
Aproximadamente un 50% de la madera seca es carbón, por lo que 1 kg de madera contiene aproximadamente 0.5 kg de carbón, los que es equivalente a 1.83 kg de CO2. Incluir o no este CO2 fijo en la madera cuando se calcula la huella de carbono es un continuo y candente debate. Lo que sí esta claro es que para incluir este carbón fijo es necesario definir un escenario para el fin de la vida útil de aquella madera y que toda liberación de CO2 por descomposición o combustión debe ser contabilizada. En otras palabras, para contabilizar con carbón fijo en la madera, la huella de carbono debe demostrar que el carbón ha sido removido de la atmósfera permanentemente y no de manera temporal durante el periodo en el que esta madera se encontraba íntegra ya sea como material de construcción o en muebles, materiales de embalaje, etc.
La investigación en el uso de la madera en construcción como un modo de almacenar y retener CO2 ya sea temporal o permanentemente es hoy día el estado más avanzado de investigación en esta área. Varios estudios a nivel mundial han investigado los efectos que distintos escenarios de término de vida útil tendrían en la fijación de carbón en la madera. Son pocos los escenarios de almacenamiento perpetuo de CO2 ya que durante el proceso de descomposición de la madera en un relleno sanitario tanto CO2 como metano (CH 4) (1 Kg. de CH4 contribuye al cambio climático tanto como 25 Kg. de CO2) serán liberados a la atmósfera.
Si miramos el almacenamiento temporal de CO2 en la madera, las alternativas son múltiples. Esta es un área que ha estado generando un gran interés principalmente porque la madera al final de su vida útil puede ser utilizada como una fuente de energía vía métodos como simple combustión, gasificación o pirolisis. La energía producida con madera tiene muy bajas -casi nulas- emisiones de CO2 asociadas. Esta energía puede potencialmente desplazar el uso de energías generadas con combustibles fósiles tales como carbón, gas natural o diesel, los que tienen asociadas altas emisiones de CO2.
Un ejemplo del buen uso de residuos de madera generados no solo durante faenas forestales sino que también durante la construcción o demolición de edificios construidos en madera, es la ciudad de Vaxjo en Suecia. Esta ciudad de aproximadamente 85.000 habitantes recibió el año 2007 el Sustainable Energy Award en el que la Comunidad Europea la reconoció como la más sustentable de las ciudades en Europa. La gran innovación en el caso de Vaxjo es que cuenta con un sistema de co-generación de calor para calefacción urbana y electricidad para uso general producida en grandes calderas que queman residuos de madera. Este es solo un ejemplo que permite visualizar formas en las que el ciclo del carbono en la madera es integrado en su totalidad a un sistema urbano efectivo.
Nicolas Perez es Estudiante de doctorado en Ingeniería Civil en la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda. Arquitecto de la Universidad Católica de Valparaíso en Chile y Magíster en Ciencias de la Construcción en la Universidad de Victoria en Nueva Zelanda. Miembro de la asociación Neo Zelandesa de Análisis de Ciclo de Vida (LCANZ) y es Investigador en el Consorcio Neo Zelandés de Innovación en Estructuras de Madera (STIC).














